Park Chan-Wook, o la Venganza en tres actos


Antes que nada, disculpas por no escribir nada en más de dos semanas. Dudo mucho que alguien haya estado refrescando frenéticamente la página en su navegador esperando ansioso/a un nuevo post, pero aún así, me disculpo. Soy un vago, y a parte, voy bastante cargado de trabajo últimamente.

Aprovechando este puente, tengo la intención de escribir una pequeña serie de posts sobre las tres películas puede que no más emblemáticas - quizás esa sería Joint Security Area, que es la que le hizo famoso-, pero sí más personales, de Park Chan-Wook. Me refiero a Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Old Boy (2003) y Sympathy for Lady Vengeance (2005).

Después de tener un éxito arrollador con "Joint Security Area", un thriller ambientado en la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, a Park Chan-Wook se le dio carta blanca para elaborar el filme que prefiriera, y este decidió tirar la comercialidad por la borda.

El resultado fue Sympathy for Mr. Vengeance, la que sería la primera de una trilogía de películas que versa sobre la venganza, sus motivos, su planificación, y sobre todo, su alto coste para todos los implicados. La trilogía no sólo evoluciona a nivel temático, sino que aunque mantenga algunos elementos comunes a lo largo de las tres películas -esos planos fijos y esos silencios devastadores- también progresa a nivel estilístico.

Así, a nivel argumental las tres películas de la trilogía son sobretodo un estudio de las emociones, de la forma en que el comportamiento humano se deforma y se retuerce bajo la adversidad, y últimamente de las relaciones de amor y despecho; se puede ver que la formación del director, licenciado en Filosofía, le permite evitar los sitios comunes del cine y crear algo completamente nuevo y extremadamente visceral, películas que realmente golpean y dejan huella en su espectador.

En el plano de la forma más que ahondar, se cambia. Así como la primera película de la trilogía es descarnadamente realista, con todo el absurdo que eso conlleva; la segunda ya añade momentos un tanto surrealistas, con escenas más simbólicas que otra cosa y un elemento musical muy importante; y en la tercera nos encontramos, desde los créditos iniciales hasta la escena final, con un mimo a la estética de toda la película que estaba completamente ausente en el inicio de la serie.

Así, las tres películas se mueven entre el humor -bastante negro aunque tierno, como en las primeras películas de Jean-Pierre Jeaunet-, el drama y la violencia más descarnada, con alguna escena de acción en la segunda película -aunque el elemento de acción es puramente anecdótico y sirve mayormente para mostrar cuanto ha cambiado el protagonista-.

Chan-Wook no usa prácticamente las elipsis, y nos lleva de la mano a través de las tragedias y las alegrías de los protagonistas... y aunque estemos andando con la sangre hasta los tobillos no nos suelta.

Os emplazo mañana (si no es que me columpio como suelo hacer) a leer el post sobre Sympathy for Mr. Vengeance. Si con este primer post ya he conseguido intrigaros, podéis encontrar fácilmente Old Boy, la segunda película de la trilogía, en DVD; ganó multitud de premios y estará presente en cualquier tienda o videoclub que esté mínimamente surtido de cine oriental. Para las otras dos... bueno, siempre nos quedará internet.

PS: sí, es cine rarito, que no está licenciado en España, y que se tiene que ver con subtítulos. Ya dije en mi perfil que me gusta este tipo de películas... así que ¡El que avisa no es traidor! Creedme, valen mucho la pena.

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1 respuestas:

Cåttberry dijo...

ueue gracias por el linkkkk!!! ^^