De la poca vergüenza

El número de multimillonarios creció entre 2003 y 2009 de poco menos de quinientos a más de mil. Estos millonarios son los que han comprado el 40% de las obras de arte con un valor superior a medio millón de euros que han salido al mercado en este período.

Es indiscutible que el coleccionismo, que tradicionalmente unía apreciación del valor artístico con apreciación del valor pecuniario de la obra, ha pasado a ser algo puramente relacionado con el valor monetario. Se supone que los ricos y poderosos tienen gusto por el arte, pero cuando nos encontramos con cuadros de Miró puestos en el lavabo de la casa de uno, cabe cuestionarse que esta definición sea aplicable a los coleccionistas de arte actuales.

Claramente este hombre tiene una opinión sobre el lugar que corresponde al arte abstracto: junto a la taza del váter.

Visto lo visto, aunque se supone que el coleccionista en el sentido clásico auna gusto, capacidad adquisitiva y voluntad de adquisición, se podría decir que los coleccionistas modernos compran arte por su valor especulativo. No en vano el arte es un bien escaso, en tanto que cada obra es única, y se le da un valor ya no de acuerdo con la impresión estética que produzca, que es intransferible y subjetiva para cada persona, sino que se le da un valor relativo a su rareza. Significativo es el caso de la Pequeña Bailarina de Degas, que además nos sirve para ilustrar otro tema, el efecto perverso de la compra de arte por parte de gobiernos. Existen diversas copias de esta escultura, sin embargo, aunque los gobiernos hayan comprado y puesto en exhibición la mayoría de estas copias, eso solo ha hecho que las copias restantes suban de valor para los coleccionistas privados.

El estado, en su misión constante de dar a conocer el arte al pueblo llano, no ceja en sus empeños de adquirir piezas de arte significativas -de pintores que en vida murieron de inanición porque no tenían un ochavo para gastar en algo que traerse a la boca-, pero con ello solo se consigue aumentar el valor en el mercado especulativo del arte. De la misma manera que condenamos la especulación inmobiliaria por considerarla especulación con bienes de primera necesidad, debemos condenar la especulación con obras de arte, en tanto que su adquisición por parte de ricos y famosos solo por su valor monetario está privando a la sociedad de disfrutar de estas obras.

Máximo es el asco que provoca el tema cuando tenemos en consideración que para esquivar los impuestos que el estado recauda sobre estas obras, algunos tienen la desfachatez de constituir "fundaciones" para su conservación y estudio que al final solo sirven para evitar que la gente tenga acceso a ellas bajo el pretexto de la conservación de la obra. Si tanto les preocupa la conservación de sus cuadros, señores, dónenlos a los museos públicos, donde se cuidarán con todo el mimo que sea necesario.

Si esto es arte mi carnicero es el prohombre más extraordinario de la historia.

¿A qué extremo de demencia hemos llegado cuando un conjunto de animales embalsamados en formol se vende por 124 millones de euros? ¿Deberíamos aplaudir al artista por su audacia o apedrearlo en público a él y a sus compradores por su abyecta imbecilidad? Llegados al punto en el que estamos, el arte deja de ser una exaltación de lo estético y de dictaminar lo que es buen gusto para la sociedad, en resumen, ser una guía para todos; y se convierte en un círculo masturbatorio en el que el arte más trash se vende como provocador y revolucionario.

Si ya Dalí se tomaba a broma el mercado del arte firmando lienzos en blanco para ganarse la vida, y Miró pintó un cuadro con su propia materia fecal -vamos, su mierda-, ¿qué necesidad hay de seguir tomándose en serio académicamente a esta pandilla de buitres carroñeros que se ganan la vida a base de lanzar carnaza a las fauces de los ricos? Que unos dejen de revolverse en sus propios excrementos y los otros se vayan a especular con acciones de bolsa, que para eso está el mercado bursátil, y dejen los dos de amargar la vida al respetable.


Pasen y vean el milagro de la alquimia, la transformación de la basura en oro

Si habrá que agradecer algo a la crisis que nos ahoga, será el declive de este mercado de arte desbocado y que ha perdido el norte. Sotheby y Christie's van de capa caída, y las ventas de arte en ferias como ARCO y FIAC caen, cuando no directamente se cancelan estas ferias meses antes de su apertura, aunque aún se den grandes coletazos como la venta de la colección privada de Yves St. Laurent. Así, esperemos que con un poco de suerte cuando el dinero fácil abandone el campo del arte, volvamos a disfrutar de algo que se pueda considerar buen gusto.

Y sin más, un poco de sabiduría en forma de comedia:



btemplates

2 respuestas:

Denkara dijo...

Lo de Christie's tiene miga... lo de las cabezas de animales chinas esas que subastaron hace unas semanas..resulta que quien las compró es un director de museo chino, o algo así, que solo queria boicotear la subasta... olé sus narices!!
xxxDDDDDDD

The_Fan dijo...

Esto me recuerda a cierto ensayo que me leí hace bastante, "La Invención del arte" por Larry Shinner. Es una obra sobre el desarrollo del arte como símbolo de estatus social y como esto a acabado perjudicandolo.