La Jetée


Aprovecho
que referenciava este filme en mi post anterior para compartirlo con todos vosotros. La Jetée es un filme francés del 1962, creado por Chris Marker. En escasa media hora y utilizando casi exclusivamente fotografías estáticas en blanco y negro y voz en off, este corto nos relata la historia de un experimento post-apocalíptico de viajes temporales, que a la postre son la última esperanza de la Humanidad para salvarse. En este film se basó de forma más o menos libre Terry Gilliam para rodar Doce Monos, que a mi parecer es una buena película pero carece de la fuerza de este corto original, que es a la vez inquietante y revolucionario con el formato cinematográfico.

Dejo aquí una versión subtitulada en español del original, dividida en tres partes y con una calidad que no es la mejor, pero bueno, es gratis, o sea que a quejarse al Maestro Armero.
Recomiendo encarecidamente a todo el que le guste ni que sea un poco la ciencia ficción que la vea y que busque luego una versión de más calidad, como por ejemplo la edición Criterion.

Pasen y vean:






Dicho sea ya de paso, por favor no me demande, Sr. Marker. Yo solo he puesto unos vídeos que he encontrado buscando "La Jetée" en Google Video... Ni los he colgado yo en internet, ni están hospedados en mi página, ni pretendo promover la piratería, brau brau brau.

btemplates

4 respuestas:

Alvy Singer dijo...

Tanto Doce Monos como La Jetée son dos obras maestras. Mucha gente situa al radical poeta Gilliam por debajo del maestro Marker. Son dos creadores antagónicos y partieron de una premisa similar para crear auténticas gozadas. No conviene tratar de despreciar a Gilliam, porque su propuesta estaba llena de brío y genio. Pero bueno, una obra maestra no necesita defensa: conviene verla y comprenderla.

Marker es, por supuesto, un gran cineasta. Tan imprescindible o más que La Jetée me parece la excelsa Sans Soleil, otra de mis películas favoritas, cuyo riesgo formal es también inalcanzable.

Ubeinn dijo...

Yo también disfruté mucho de 12 Monos, no creo que pueda volver a oír "What a wonderful world" con las mismas orejas que antes de ver la película. Es cierto que no es tan radical en su forma, pero Gilliam es un excelente director y al pasar a una forma más "convencional" también aporta elementos interesantes al filme.

Alvy Singer dijo...

Yo creo que cineastas convencionales, en activo y con fama por su nombre, en Hollywood hay ahora mismo DOS: Peter Jackson y Michael Bay. Ambos merecen, por motivos muy distintos, nuestra pena capital y nuestro esfuerzo y nuestro tono paternalista :P (

Pasemos a Doce Monos que creo que es muy honda y explicaré el motivo: la escena clave de la película está en una conversación sobre Vértigo, esa película de Alfred Hitchock que está por encima del bien y del mal. Los personajes de Madeleine Stowe y Bruce Willis dialogan (reproduzco de memoria):

"Adoro esa película. Cada vez que la veo me parece diferente"

"No, la película sigue siendo la misma, eres tú la que cambia".

Bien. Esto puede interpretarse como excelente comentario acerca de la misma Vértigo. Es una película que es pura subjetividad: su conclusión y sus ideas parten de un hecho que siempre es de ese mismo modo, pero que el protagonista, engañado y luego obsesionado, interpreta de modos distintos. Vértigo no es un cuento de fantasmas, aunque bien nos lo parezca como espectadores, sólo un plan perfecto.

Doce Monos parte de una premisa similar: el personaje recuerda con intensidad algo que no comprende, pero que ya fue. El protagonista recuerda su propia muerte. Pero, como en Vértigo, sólo hasta que muera podrá entender su recuerdo, pero como en Hitchock, como en el diálogo sobre esa película, la verdad ya ha ocurrido. Sólo resta comprenderla. El referente de Gilliam es Hitchock, el referente de Marker es una reflexión sobre el propio medio (partiendo de la misma premisa, claro, la de un hombre que recuerda su muerte y viaja al pasado para completar el misterio) y más obsesionada en buscar en las texturas de la memoria.

Alvy Singer dijo...

Ah, y bueno, citar que Marker se basó en esa escena de Vértigo para inspirarse y componer, con una onda absolutamente distinta, La Jetée. Lo que hace Gilliam es una poética tan personal como honrada y... honda. Dos obras maestras, vamos.