Olympia


Vemos
esta semana en clase de Periodismo Cultural este vídeo:



Se trata del prólogo de Olympia, de Leni Riefenstahl. La música es parte de la banda sonora de Alejandro Magno, la película de Oliver Stone del 2004, pero eso ahora mismo es irrelevante para la discusión propuesta. En el contexto de la perversidad en el arte, y por ende, en la cultura, Leni Riefenstahl es un ejemplo claro, y de eso hablaremos hoy a instancias de nuestro profesor. La directora alemana, aún siendo probablemente una de las directoras con más talento técnico del siglo veinte, sentía una evidente fascinación con el nazismo. Ello ha provocado una controversia constante, sobretodo en torno al filme que nos ocupa.

Otras películas de Riefenstahl se pueden demarcar clara e indiscutiblemente como propaganda nazi -no hace falta comentar mucho sobre Triumph des Willens, ¿verdad?-, y de hecho la ideología de la directora queda clara en declaraciones como por ejemplo la siguiente, al respecto de su lectura de Mein Kampf:

"El libro produjo una tremenda impresión en mi. Me volví una nacionalsocialista después de leer la primera página. Creí como mujer que el hombre que pudiera escribir tal libro lideraría sin duda alguna Alemania. Y me sentí contenta de que tal hombre hubiera aparecido"

Es poco menos que absurdo decir que, por lo menos durante esa época, Riefenstahl era más nazi que Goebbels. Sin embargo, Olympia se puede interpretar también desde un punto de vista puramente estético y técnico. Se puede cuestionar que el filme presenta una fijación con la forma humana y su movimiento que viene del hecho del trasfondo de Riefenstahl como bailarina, pero sería obviar toda la fascinación de los nazis por el concepto de superhombre. Mucho se ha debatido sobre si es una pieza de propaganda nazi o no, pero aún así, vamos a dejar de lado la aberrante tendencia política de la directora para fijarnos en los méritos del filme.

Muchos de los defensores de la pieza destacan sus méritos puramente técnicos, como ser la primera película que montó vías para las cámaras para poder efectuar travellings en escenas como las de atletismo, o en usar técnicas de transición entre escenas innovadoras. Tema aparte es la previamente mencionada fascinación por la belleza del cuerpo humano atlético en movimiento. ¿Hasta qué punto puede resultar criticable la fascinación con algo consensuadamente bello? Dicha fascinación quizás provenga de la ideología política, pero es indiscutible que hay un elemento de belleza más allá de la política en estas imágenes.

Aún hoy las Olimpiadas son un espectáculo seguido en todo el mundo, y cualquiera puede pararse a admirar el propio físico de los atletas, la perfección de su ejecución o la dedicación absoluta que ello comporta. Bellos y majestuosos son también los vestigios de la antigua Grecia vistos en Olympia. La directora evoca con una serie de tomas la Grecia mítica, la perfección escultural de sus edificios y estatuas. ¿Como se puede negar el mérito artístico de semejantes tomas?


Usain Bolt, 9,69 segundos, 100 metros. Plástica en movimiento.

Se condena este "documental" -por su contenido, porque existe una clara intención manipuladora, al menos bajo mi juicio-, pero este filme sentó las bases para la glorificación posterior de los juegos olímpicos, en especial de los de verano. La carrera de relevos con el fuego olímpico que finalmente enciende la antorcha del estadio donde están sitos los juegos no es una tradición ancestral, fue diseñada por Riefenstahl y el departamento de propaganda nazi como exaltación de su régimen. Y se sigue celebrando como un acontecimiento que une a todo el mundo en la tradición olímpica.

Teniendo de nuevo en cuenta la controversia en torno a su contenido político, pero también sus aportaciones a la evolución del cine, Olympia es indudablemente una obra de arte y una pieza cultural importante; puesto que provoca lo que toda pieza cultural debe provocar: admiración, reflexión y discusión.

btemplates

5 respuestas:

Alvy Singer dijo...

La forma crea al fondo, NUNCA es al revés. Cualquier intento de salvar estéticamente a Riefenstahl es erroneo. Porque significa no interpretar el cine. El cine no es un recipiente, lo explica mejor David Bordwell, donde se meten los mensajes. El cine es una FORMA que genera su fondo. Nada más.

Denkara dijo...

A parte de la ideologia de esta mujer, el video me ha gustado. Estéticamente es bueno, y si lo del traveling es cierto, tiene bastante mérito, pq es una técnica muy utilizada tanto en cine como en deportes.

The Fan dijo...

En cierta manera, debemos mucho al cine alemán de antes de la guerra. No solo por las técnicas de narrativa visual utilizadas por Rifenstahl, sino también por otras figuras de la UFA como Fritz Lang, al cual el nazismo pego en el seno de su familia (su mujer se convirtió en una ferviente nazi y una de sus magnus opus, "Metrópolis" era una de las películas favoritas del Fhurer en una de los casos mas curiosos de misconception de la época)y que sufrió un exilio que le estanco por su condición de cineasta alemán. Ademas, fue de los primeros directores que intento trasladar la seriedad de la ciencia ficción humanista al cine,por poner un ejemplo que no sea "Metropolis", "La primera mujer en el espacio".

Ubeinn dijo...

Fan, me quedo con que quizás la alienación del inventor con María en Metropolis quizás es un reflejo de esta tendencia nazi de la esposa de Lang. ¿Voy muy errado?

The Fan dijo...

Respondiendo a tu pregunta, tan solo fíjate en el símbolo en la pared del laboratorio de Rotwand (el inventor de Metrópolis).
Lo mas gracioso es que Lang se pensaba que su mujer lo incluyo por su relación con la magia y la creación de golems, y no por cuestiones mas oscuras.