El poder como tópico narrativo: Tiranos, usurpadores y revolucionarios.


Resulta difícil
encontrar un elemento narrativo tan recurrente como el poder. El poder, entendido al estilo de Alvin Toffler, es decir, como violencia, riqueza o conocimiento. El poder como estructura, costumbre o institución (al estilo de Berger y Luckmann)... Existen tantas maneras de verlo como escritores. A petición de nuestro profesor hoy haré un pequeño comentario sobre el tema, que no pretende ni mucho menos ser exhaustivo o completo. Hablaré del poder como tópico narrativo -ya escribí algo sobre el tema de los tópicos en la narración-, y seré breve. O al menos lo intentaré y fracasaré miserablemente como siempre.

Se puede ver el poder de muchas maneras. Una de las más habituales es como elemento central de conflicto. Ya sea porque es utilizado para oprimir al protagonista -desde Los Miserables hasta Mistborn (muy entretenida y absolutamente recomendable, por cierto)- o porque le fue arrebatado injustamente -Hamlet es el ejemplo por excelencia, aunque podríamos citar desde El Rey León de Disney hasta El Conde de Montecristo o El Padrino-.
Igualmente el poder puede ser no algo que al protagonista le haya sido arrebatado, sino que él mismo quiera arrebatar; esto lo hemos visto desde los mitos de creación griegos, con la Titanomaquia, pasando por el mito cristiano del Ángel Caído, la creación del mundo y el hombre en la mitología nórdica, o en términos más contemporáneos, en la mayoría de comic Shônen japonés.


De la misma manera que lo encontramos como elemento de conflicto, el poder también puede ser empleado como un elemento estructural de la obra, un eje si se quiere, que simbolice el paso del tiempo. El protagonista toma el poder, ya sea estableciéndolo desde el caos o arrebatándolo a sus predecesores, se confirma en él, y finalmente debe enfrentarse a uno o más antagonistas que desean repetir el ciclo. Hemos visto este tipo de narración en el ciclo artúrico, donde se refuerza esta idea con la muerte de Arturo a manos de su hijo ilegítimo Mordred. En otros casos el propio protagonista abandona el poder que ya ostenta para renovar el ciclo de sucesión, como puede ser en las novelas de Elric de Michael Moorcock o en los primeros libros de la saga Dune de Frank Herbert. El poder y su sucesión como símbolo del relevo generacional es muy frecuente en este tipo de literatura, novelas río o sagas -como la imprescindible Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin-, que abarcan a veces siglos.


De una forma menos obvia, podemos interpretar el poder como relación, como elemento de la identidad de los personajes, que determina su manera de interactuar. Estos elementos son muy frecuentes en literatura propia de sociedades clasistas como por ejemplo Inglaterra en la época victoriana. En la producción de los autores de ese contexto concreto, como Dickens, el poder como estructura social empapa toda la narración. Los personajes son, literalmente, su estrato social.

Y no podemos acabar una revisión del poder como tema literario sin pasar por Tolkien. Poco queda que decir sobre el Anillo, pero es un ejemplo perfecto de literatura centrada en torno al poder, a la corrupción, al hubris y al dominio sobre los otros y sobre el entorno. Desde el efecto del Anillo en Frodo y la atracción que ejerce este sobre todo el que lo ve, las consecuencias del uso de los palantires sobre Saruman y Denethor, hasta el orgullo del propio Sauron, que en su intento de subyugar a los pueblos libres lo llevará a su caída, pasando por la arrogancia de Saruman en querer talar el bosque de Fangorn para armar a su ejército.

Poco más queda que decir ya. Esperando como siempre no haber aburrido, se despide su humilde servidor. ¡Salud!

btemplates

5 respuestas:

Isam dijo...

I ARE A DUNECAT
I CONTROLS THE SPICE
I CONTROLS THE UNIVERS

The_Fan dijo...

Gran articulo, aunque me hubiera gustado alguna referencia mas a la culture popular, como algún juego de rol como por ejemplo Mago:la ascencion (donde todo gira en torno al concepto de hubris) o 20th century boys (la popularidad como medio de poder).

Ubeinn dijo...

Me estoy volviendo un culterano Fan :P

Denkara dijo...

Quien juega al juego de tronos solo puede vencer o morir en el intento...

Rocío Ovalle dijo...

Hey!!!

Cómo es esto??? jajaja me hace muhca ilu la verdad... Así que compratiendo a Perceval eh!! Pues disfrútalo porque es maravilloso y lo hehcarás de menos. Yo me quise matricular en su seminario pero las plazas estaban llenas... Seguiré tu blog, a ver con qué me sorprendo, y buscaré el video, y te cuento!!

Un saludo y gracias por tu post!