El héroe solo


Esta semana
los alumnos de Periodismo Cultural tenemos como encargo componer un post analizando a un héroe. Cabe decir antes que nada que la figura del héroe -y del antihéroe- se puede concebir desde diversas perspectivas; sus poderes, su moral, su actitud contra el poder...

El héroe -nótense las cursivas- que me dispongo a comentar se define por otro criterio, su interacción con la sociedad. Se trata de Robert Neville, el protagonista del relato "Soy Leyenda", de Richard Matheson.

Ah, y un aviso; si no habeis leído la novela, o visto alguna de las adaptaciones al cine, es más que probable que este post os "chafe" el final.

Antes de entrar en materia, sin embargo, hay que comentar que el héroe descrito en la novela original tiene poco o nada que ver con la versión del personaje de la película del 2007 con Will Smith. En todo caso, se parecería más a la versión de la primera película que adaptó la novela al cine, "Last Man on Earth", con Vincent Price. Es la adaptación más fiel al original, y aún así Matheson, que colaboró con el guionista, pidió que su nombre no apareciera en los créditos tras ver la película.



Trailer de The Last Man on Earth


Dicho todo esto, Robert Neville es un protagonista peculiar por diversas razones, empezando por el hecho que es un héroe involuntario.

Después de que una enfermedad parasitaria erradicara a la humanidad por completo y la convirtiera en una especie de seres nocturnos a medio camino entre el zombi y el vampiro, Robert Neville es -o cree ser- el último hombre sano sobre la faz del planeta, inmune a la enfermedad por un azar.

La soledad y la impotencia del protagonista, que no deja de ser un hombre corriente, se refleja en su rutina. Robert Neville vive aislado en su casa, una fortaleza impenetrable, dónde reúne víveres, escucha música clásica a un volumen atronador, y lee manuales de electrónica, botánica y medicina para mantener funcionando como puede los generadores de electricidad del sótano, el invernadero donde se esfuerza por conseguir algo de verdura fresca, y su propio y maltrecho cuerpo.

La rutina no se limita a su casa. Como último hombre sano, Neville sale todos los días a intentar salvar un mundo que le ha dejado atrás. Quema cadáveres, reúne víveres y munición saqueando la ciudad, y mata a infectados. De hecho, más de uno de los cadáveres que quema resultan no estar muertos sino estar en el estado comatoso en que la enfermedad sume a los infectados durante el día.


Will Smith como "Will Smith con un rifle y un perro" en la última adaptación del relato.


La lucha de Neville contra la enfermedad no se limita a la quema y caza de infectados, sino que mediante un rudimentario laboratorio y unos conocimientos médicos aún más rudimentarios, busca una cura; algo de esperanza que justifique la locura asesina de sus días y la soledad absoluta de sus noches.

Todo cambia cuando el protagonista recibe en su casa la llamada de auxilio de una mujer que parece estar sana, Ruth. Neville la acoge con suspicacia, temiendo por una parte a la mujer por no saber su orígen y como ha sobrevivido hasta ahora, y por otra temiendo haber perdido su propia humanidad en su soledad.

Tras varios días y noches de tensión, Neville consigue que Ruth acceda a darle una muestra de su sangre para ver si está infectada. Mientras hace el test, Neville es golpeado y cae inconsciente, para despertar en un calabozo.


Arte conceptual de la película


Ruth le cuenta que no todos los infectados son simples bestias, y que muchos de ellos retienen su inteligencia, que de hecho les ha permitido organizarse y encontrar un tratamiento para mitigar los efectos de la enfermedad. La humanidad ha no ha sobrevivido, pero la nueva especie prospera e intenta reconstruir el mundo.

Para el horror de Neville, Ruth le cuenta como durante todo el tiempo que ha estado merodeando durante el día ha estado asesinando a gente asustada, a supervivientes que podrían haber tenido una oportunidad para curarse si los hubiera encontrado primero el grupo de infectados civilizados. Del mismo modo que los infectados que habían sucumbido a la enfermedad acechaban a Neville durante la noche, Neville acechaba por igual a los infectados durante el día, sin pararse a preguntar, matando sin distinción.


Cubiertas de las dos primeras ediciones.

Bajo la ventana del calabozo, el protagonista ve a la multitud que le observa, con admiración, con miedo, con furia. Será ejecutado públicamente esa misma noche. Neville ríe, consciente de su error, y de la futilidad de sus acciones. Sus últimos pensamientos, que cierran el relato son:


"Se cierra el círculo.
Un nuevo terror nacido de la muerte,
una nueva superstición
que invade la fortaleza del tiempo.
Soy leyenda."



La normalidad es un concepto mayoritario, la naturaleza heroica también. ¿Qué nos da la certeza de que los que consideramos héroes no son considerados monstruos por otros? Este dilema es una constante en la Historia real, con mayúsculas, pero con frecuencia es una idea pasada obviada por la ficción. El héroe es héroe solo en tanto que la sociedad le da esa condición. "Soy Leyenda" no es el único relato que trata el tema, pero probablemente, con su leguaje contundente, sus frases cortas y su crudeza, sea el que transmite mejor esta idea.

Todos podemos ser héroes, si se nos considera como tales. Sin embargo, ¿estamos dispuestos a serlo? ¿Estamos dispuestos a ser héroes sabiendo que quizás no lo seamos para todos?. El héroe es la sociedad que lo admira o que le teme. También todos podemos ser monstruos. Si se nos considera como tales.

btemplates

1 respuestas:

Alvy Singer dijo...

La versión de Smith decae después de una espectacular primera hora y se convierte en un panfletete cristiano. La novela de Matheson funcionaba como reflexión acerca de como se constituyen las sociedades y lo hacía con esta paradoja estupenda convirtiendo al hombre en el monstruo legendario del título.