La venganza hecha carne


Nos proponen
un curioso juego esta semana en Periodismo Cultural; responder a un cuestionario sobre cualquier personaje -no necesariamente de ficción-, constando el cuestionario de las siguientes preguntas:
  1. 1. ¿Porqué me siento identificado con el personaje?
  2. 2. Valores positivos y negativos del personaje.
  3. 3. ¿Sobre qué punto trabajaríamos el personaje?
  4. 4. Al introducirnos en la obra a nosotros mismos, ¿Como lo haríamos?
  5. 5. ¿Qué aporta este personaje a la humanidad?
  6. 6. ¿Qué creemos que merece este personaje?
Bien, visto el cuestionario, ahora queda lo más difícil, elegir personaje. Después de devanarme los sesos durante varios días, me he decidido por uno de los personajes de folletín que más interesantes me resultan: El Conde de Monte Cristo, de la novela del mismo nombre del celebérrimo Alejandro Dumas.

Introducción para los no iniciados: El Conde de Monte Cristo es una novela-folletín de Dumas, considerada su obra más célebre junto con Los Tres Mosqueteros. Se publicó originalmente en 18 entregas en el Journal des Débats entre el 1844 y el 1845. La novela está ambientada en la Francia posterior al exilio de Napoleón Bonaparte a principios del siglo XIX. En ella se relata, con las complicaciones argumentales y la profusión de personajes habitual del folletín -si no os lo creéis, aquí está un diagrama con las interacciones de los personajes- la venganza de Edmond Dantés.

Dantés, prometido a la heredera de una familia noble, es un militar que cae en desgracia en cuando tres de sus asociados (su mejor amigo Fernand Mondego, su banquero el Barón Danglars, y el juez del estado Gérard de Villefort) conspiran para implicarle en un complot de traición a Francia.

Dantés es acusado de bonapartista y condenado a cadena perpetua en el Chateau D'If. En su largo captiverio conocerá al Abad Faria, un eclesiástico moribundo preso en el Chateau. Para intentar distraer a Dantés del deseo de venganza que le consume, el abad le da a Dantés a lo largo de los años una educación propia de un noble, además de adiestrarle en el comportamiento de las clases altas. En su lecho de muerte, el Abad revela a Dantés la localización del tesoro que hizo que le encarcelaran, una inmensa fortuna sita en la isla italiana de Monte Cristo.

Tras esto, Dantés finalmente escapará del Chateau d'If, enrolándose en una nave contrabandista, y tras diversas peripecias se hará con el tesoro del abad. Con sus conocimientos y fortuna Dantés vuelve a Francia bajo el seudónimo de Conde de Monte Cristo, dónde la alta sociedad le recibe encantada. Sin embargo, el deseo de venganza consume a Dantés, que no cejará en sus esfuerzos hasta que consiga acabar con los que le encerraron hace años.

El resto de novela detalla la venganza del Conde, en toda su magnífica complejidad y refinamiento. Baste con decir que Mondego, Danglars y Villefort reciben con creces su merecido, es una novela maravillosa y no se la quiero estropear a nadie que no la haya leído. La novela ha sido adaptada también en multitud de ocasiones y formatos, que van desde el cine clásico de la adaptación de Rowland V. Lee el 1934 hasta el cine moderno -la última adaptación es del 2002-, pasando por el videojuego y la animación japonesa:




Gankutsuou adaptó el 2006 la novela, añadiéndole un setting de ciencia ficción y un aspecto precioso, con un estilo que parece sacado de un cuadro de Gustav Klimt. También le añade escenas de acción con robots gigantes y duelos con naves espaciales, pero bueno, se lo perdonaremos.

Además de lo mencionado, El Conde de Monte Cristo está referenciada en una cantidad enorme de obras de ficción contemporáneas, como Sleepers, Old Boy o La Reina del Sur de Arturo Pérez-Reverte. No extraña en absoluto viendo que es una novela que trata de temas universales como el amor, la venganza, el perdón o la muerte.


Imagen promocional de Gankutsuou. Sí, el Conde tiene la piel de color azul. No preguntes.

Bien, dicho todo esto, vamos al cuestionario (por fin):

1.¿Porqué me siento identificado con el personaje?
Resulta imposible no sentirse identificado con el Conde en un momento u otro de la novela. Tanto como recipiente de injusticias sin fin -todos nos hemos sentido Calimero alguna vez-, como hombre enamorado a pesar de todas las circunstancias, como persona capaz de superar todo obstáculo a base de determinación para llegar a su objetivo, y a veces como villano algo megalómano que trama planes imposiblemente intrincados -y chanantes, para qué nos vamos a engañar- y al final se acaba vengando de los que lo acusaron. Véanse los motivos de identificación en la respuesta 2.

2.Valores positivos y negativos del personaje.
El Conde es todo él una contradicción. Por una parte es compasivo con los que le ayudaron alguna vez, y con los que ya han sido objeto de su ira -a veces excesiva-, pero por otra es despiadado e implacable en otras ocasiones. Es capaz del amor más incondicional hacia Mercedes, y es capaz del odio total y absoluto hacia sus enemigos. También es un hombre que se debate entre la racionalidad fría con la que hace sus planes y los motivos pasionales que le impulsan. Es un hombre sediento de venganza, pero por otro lado, solo ansía la paz que le fue negada hace tanto tiempo. Y esta dualidad es precisamente lo que lo hace un personaje con el que es fácil empatizar. El Conde nos recuerda en todo momento que el ser humano es capaz de los actos más maravillosos y de los más ruines. Es un personaje profundo, con capacidad para el cambio, para el odio y para el perdón. Como todos nosotros.

3.¿Sobre qué punto trabajaríamos el personaje?
A mi entender, el Conde tiene su punto más interesante en la transición que experimenta desde que empieza a ejecutar sus planes con una determinación temible hasta el momento en que se da cuenta de que quizás no sea el agente de la justicia divina sino un vulgar maníaco. Así, el Conde pasa de ser una fuerza destructiva a ser un elemento harmonizante en el momento en que se da cuenta de que sus acciones están perjudicando tanto a los recipientes de su -merecida- venganza como a los que quiere proteger. En el momento en que empieza a sentir compasión por los hijos de sus enemigos, por el hijo de Mercedes y Fernand Mondego, el hijo que podría haber sido suyo; Dantés pasa de usarlo como herramienta para atacar a su padre a darse cuenta de que solo es un inocente atrapado en la vorágine de la venganza del Conde, y eso le hace cambiar.


Imagen de la adaptación del 2002.


4. Al introducirnos en la obra a nosotros mismos, ¿Como lo haríamos?
Es muy probable que si me tuviera que introducir a mí mismo en la historia del Conde de Montecristo me caracterizara o bien como uno de los leales ayudantes del Conde o bien como uno de los jóvenes que se hacen amigos del conde deslumbrados por su savoir faire.

5.¿Qué aporta este personaje a la humanidad?
El Conde, como decía en el punto 2, es un espejo exagerado de la sociedad. Nos recuerda que todos somos capaces de lo mejor y de lo peor, y a la vez es un amplificador de temas universales como el amor, el odio, la venganza y la compasión. El Conde es también una fábula, una advertencia de las consecuencias de la venganza, de lo fácil que es dejarse llevar por el impulso, y de la necesidad de la compasión y el perdón.

6.¿Qué creemos que merece este personaje?
El personaje recibe lo que se merece al final de la novela: paz. Una vida alejada de toda la maldad y la violencia que lo ha llevado hasta ese punto. Dantés comprende que debe dejar su venganza, y desaparece de un mundo que ya le expulsó hace años, para vivir en la compañía de una de las personas que rescatara, Haydée, en la isla de Monte Cristo, donde encontrara su fortuna. Así, toma la nueva vida que quizás debiera haber tomado cuando se fugó del Chateau d'If, después de llegar a resolver su deseo de venganza.

Bien, eso es todo. Espero no haber sido demasiado plomizo, y les espero a todos en próximos artículos.

Mesdames, Monsieurs, bonne soir.


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2 respuestas:

The_Fan dijo...

Dato curioso: Jules Verne conoció a un envejecido Dumas en un salón literario, donde le hablo de su concepto de novela científica.La idea le gusto tanto a Dumas que patrocino al joven escritor hasta el punto de cederle en 1851 uno de sus teatros y facilitarle la publicación de "Un viaje en globo".

Denkara dijo...

Me he quedado a medias de la adaptación de Gérard Depardieu de 1998, que es una miniserie (la echaban los domingos por 8tv y ayer no me acordé! cachis!)

Muy curioso el dato de Verne.