Desidia veraniega


Hay que ver
, hace ya casi dos semanas que no escribo nada en el blog. Los post-its que cuelgo de mi monitor cada vez que tengo una idea para algún texto me miran acusadoramente mientras el calor me reduce a un estado lamentable. Así que, para librarme de esta culpabilidad que siento cada vez que me planto delante del ordenador, me dispongo a hacer otro de mis posts recopilatorio de temas que quisiera desarrollar en profundidad pero que acaban perdiéndose con la pereza veraniega -o la de cualquier otra estación, pero claro, en verano a uno le entra el síndrome del jubilado cuando acaba la etapa de exámenes-.

El verano es algo así como el fin de año, en tanto que uno se hace promesas más o menos difíciles de cumplir a lo largo del año -"en verano me pondré al día con Perdidos" , "este verano me leo la trilogía Millenium", "este verano iré a la playa más de tres días", etcétera- y al llegar el calor estival a uno le entra una desidia absoluta y se queda aplatanado en el sofá.

Una de estas promesas que me hice fue "comentaré The Sky Crawlers en el blog":



The Sky Crawlers fue presentada el 2008 por su director, Mamoru Oshii, en varios festivales, entre ellos el Festival de Sitges, donde recogió varios premios. La película se plantea inicialmente como la historia de un grupo de aviadores de guerra, que descubriremos que por algún motivo u otro no pueden envejecer y se mantienen en una eterna adolescencia, esperando ser abatidos en combate para acabar su existencia. La película es absolutamente recomendable, y como en el caso de otras películas del director, por ejemplo Avalon -atípica en Oshii por no ser de animación-, es una película que merece ser vista más de una vez para apreciar los distintos niveles de la narración. No explicaré más, puesto que me arriesgo a estropear la película para cualquiera que la vea. De hecho, uno de los motivos por los que no me había decidido a comentar The Sky Crawlers hasta ahora es que me resulta imposible explicar los puntos fuertes de la película sin revelar partes esenciales del argumento que prefiero que descubráis cada uno.



Hecha esta recomendación, quito un post-it de mi monitor y sigo con otro tema: Ponyo es un profundo. Este es el contenido de la nota que tomé después de ver la película -que me pareció genial, pero no es eso lo que pretendo comentar ahora-. Ponyo tiene varias cosas curiosas, empezando por esto: ¿No les parecen muy similares los títulos de Ponyo y Buscando a Nemo en su versión americana? Esto es porque la tipografía del título es casi la misma... ay que tramposines los diseñadores:


Señalada esta curiosidad tipográfica, vuelvo a lo que decía. ¿En qué se parece Ponyo a un ser submarino semihumano que puede hundir a la humanidad bajo los mares y que desciende de un dios pagano y antiguo?


¡En todo! Ponyo me recuerda mucho a los seres de La Sombra sobre Innsmouth -en el enlace se puede leer entera la novela, aunque en el inglés original- de nuestro admirado H.P. Lovecraft. Y es que lo tiene todo; un hechicero que abandonó la humanidad para vivir bajo el mar tramando el regreso de la Tierra a la época cámbrica, una deidad submarina que puede destruir el mundo y que se enfrenta a la fuerza de la tecnología humana, criaturas marinas que no son humanas pero que lo aparentan para relacionarse con los hombres... Ponyo, siguiendo los temas habituales de Miyazaki como el enfrentamiento entre hombre y naturaleza, la presencia de personajes femeninos poderosos, o la maravilla de lo extraño, se convierte en la versión más mona nunca imaginada de un cuento de horror absoluto.



Otro post-it que se cae. Vamos a por el tercero. Fear(s) of the dark es un recopilatorio de varios cortos de animación experimental, en blanco y negro. Los cortos retratan cada uno una visión del miedo, y son todos y cada uno de ellos pequeñas maravillas de la animación contemporánea. Para muestra, uno de los segmentos de la película (véanlo en HD por favor, la calidad baja no hace justicia a la animación):




Espero que les haya gustado. La película tiene momentos más y menos intensos, pero en conjunto, como degustación de diferentes técnicas de animación, es más que recomendable.


Más, más, que ya casi acabamos. Quedan dos post-its en el monitor: en uno de ellos está escrito Vals con Bashir.



Me pareció magistral toda la película, en su conjunto. Desde el concepto mismo de tomar un episodio extremadamente traumático de la historia reciente y retratarlo a través de las vivencias de varios participantes, hasta la poética que aporta la animación a algunos momentos del film. Fue toda una experiencia visionarlo, me pareció sobretodo que la elección de animar el film en lugar de filmarlo de una forma más tradicional lejos de limitarlo le da alas. Desde las secuencias oníricas a los momentos más crudamente retratados, la animación da un aire de irrealidad a todo el conjunto que ya de por sí es un mensaje que nos manda el director, más con el contraste de la única secuencia en imagen real de la película. Si no la han visto aún, véanla, no se arrepentirán.


Y ya para terminar, el último post-it tiene escrito Dead Set en letras mayúsculas. Dead Set no es una película, es una serie producida por la cadena inglesa E4, que descubrí gracias a la recomendación de un buen amigo con un incluso mejor gusto para la ficción en cine y TV. La serie retrata el transcurso de un -otro, ya que cada día parece que se usa más en ficción en estos tiempos que corren- apocalipsis zombi, visto desde dentro de la casa de la edición inglesa de Gran Hermano:


Resulta bastante entretenida, aunque tengo que avisar al espectador que cualquier rastro de comentario social se desvanece a partir del segundo episodio, donde la serie se convierte básicamente en otro producto de género sobre muertos vivientes. No obstante, no deja de ser sorprendente primero que un canal generalista apueste por una serie de este tipo, y segundo, que incluso con las limitaciones de presupuesto de un telefilme la serie resulte tan convincente. Casquería, sangre, y diversión asegurada para una noche de verano para fans de lo zombi. Que la serie entera se pueda ver en poco más de tres horas es un añadido que se agradece.

Bien, no quedan post-its en el monitor. Espero que de todo esto saquen Ustedes algo en claro, yo me voy a la playa a leer Los hombres que no amaban a las mujeres mientras me pongo de fondo la segunda temporada de Perdidos en una tele portátil. Caos mental asegurado.

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