El último héroe existencialista


No son palabras mías
. Es como definía a John Dillinger el protagonista de Enemigos Públicos, Johnny Depp, en una reciente entrevista en el suplemento dominical de El Periódico. No necesariamente comparto la definición, pero me parece curiosa. Veamos el trailer:



Enemigos Públicos es la última película dirigida por Michael Mann, que después de Hancock vuelve a un tipo de film más parecido a dos de las mejores películas de su haber, Collateral y Heat. La película resulta más que correcta, con momentos de auténtica intensidad narrativa, y con destellos de un trabajo de cámara en mano que sólo se atrevería a realizar un director ya consagrado -como decíamos con un amigo, "si haces ese zoom y cambio de foco en un plano de cámara en mano, una de dos; si eres Michael Mann eres el maestro, si eres un director novel no tienes ni idea de cine"-, y mantiene una sensación de distancia muy propia de un biopic como el que nos ocupa. Es bastante recomendable y puede que sea uno de los mayores placeres que se puede encontrar en una sala de cine ahora mismo, después del aire acondicionado que nos permite escapar de este calor achicharrante y obras maestras como Up! , que se merece su propio post otro día.

No obstante, uno sale del cine con la impresión de que podría haber visto una película mucho mejor. Más allá de los logros técnicos que pueda tener la película, una de sus mejores señas de identidad es a la vez uno de sus mayores fallos. La distancia mantenida en todo momento con la acción, que nos permite sentirnos observadores de lo que ocurre, a la vez nos impide implicarnos emocionalmente con los personajes, o al menos lo dificulta. No ayuda tampoco a la implicación el hecho de que estemos hablando de un biopic, en el que se tiene poco márgen de maniobra para el lirismo y la épica... si un momento es sórdido o anticlimático, lo es y punto... En mi humilde opinión la realidad no supera siempre a la ficción.

Más allá de estas cuestiones puramente de guión, el otro problema de la película está en los propios actores. Los secundarios son magníficos, y de hecho sus interpretaciones transmiten mucho más que las de los protagonistas.

Depp fue la elección del director para el papel cuando lo rechazó Leonardo DiCaprio, y puedo ver porqué no fue la primera; Depp es un actor con demasiada carga personal por decirlo de una manera... de la misma manera que ocurre con actores de la talla de De Niro, si el actor no es extremadamente cuidadoso lo que el espectador ve es a él, no a su personaje. Uno no puede evitar imaginarse al capitán Jack Sparrow cuando Johnny Depp se pavonea por la oficina del FBI en un momento de la película. Luego ya está el paralelismo que establece Mann entre Depp y Clark Gable en la proyección de Manhattan Melodrama en la película -toma ejercicio de metacine-...

En el extremo diametralmente opuesto de esto se encuentra Christian Bale. Sin llegar a dar la réplica a John Dillinger, Melvin Purvis es poco más que un leal agente de la ley más recto que una regla. En un ejercicio de interpretación totalmente zen, Bale nos vuelve a ofrecer un personaje vacío y carente de emoción o personalidad -excepto en algún momento muy señalado como la escena del interrogatorio del personaje de Marion Cotillard (magnífica en toda la película), o con el conflicto que se insinúa con J. Edgar Hoover-. ¿Dónde está el Bale de El tren de las 3 10 a Yuma o American Psycho? Esperamos encarecidamente que un día de estos cambie de agente y consiga mejores papeles, porque como siga poniendo cara de palo en joyas como Terminator Salvation le van a acabar contratando para hacer un melodrama japonés de esos con protagonistas hieráticos y más sosos que una palada de yeso.

Les dejo con mis valoraciones hechas y disculpándome por la sequía de posts este verano. El calor no invita a la escritura, la verdad. Ah, y ya me he acabado de leer el primer tomo de Millenium. Le sobran unas doscientas páginas de planteamiento, pero a parte de eso está bastante bien. Ale, vuelvan a sorber sus daiquiris en la piscina, no hay nada más que ver aquí.

btemplates

3 respuestas:

Alvy Singer dijo...

Fe de erratas: Hancock fue dirigida por Peter Berg y Michael Mann ejerció de productor en la sombra.

A mi me gustó mucho 'Enemigos Públicos', pero igual tenía el día. Reconozco que las lecturas de Burns, el libro de Bryan Burroughs. Me pareció un peliculón. Bale estupendo: una sombra acarismática en un sistema exigente, pero con principios, como la escena (tremenda) en la que salva a la chica de seguir siendo torturada.

Depp directamente maravilloso: al menos en VOS, no pensé ni un momento en mi odiado Sparrow. Pone un acento y una dicción genuinamente americana, veloz, dura.

La dirección es hermosa. Esa huida inicial del banco. Esa reinvención de lo retro en HD. Ese tiroteo final con encuadres chiflados. En fin, a mi me pareció bella.

Ubeinn dijo...

Entonces supongo que pagué el error de ir a verla doblada; el doblador de Depp tiene un solo registro: capitán Sparrow. Bale seguramente es acarismático por exigencias de guión... pero me parece que hacer eso es desperdiciar el potencial del actor, y sí, es tremendamente bonita. Los momentos de cámara en mano son excelentes.

Y fe de erratas; efectivamente la he liado con Hancock. Es lo que tiene hablar de cabeza porque te da palo mirar imdb >_<

Alvy Singer dijo...

¿La viste doblada? Eres mi héroe. El otro día le comentaba a Ryu que al ver el trailer doblado me dio asco. En serio. La voz de Depp, la entonación....es la del puto Sparrow. Parece un cómico, un tipo 'gracioso'. Han destrozado la película.

El esfuerzo de contención que hace Depp en toda la película me dejó flipando. Apenas grita. Apenas gesticula. Apenas parece Depp. Al ver el tráiler, sentí que iba a ver al GRACIOSO Dillinger y el único momento gracioso es por la línea y la dureza, nunca por el sarcasmo o por la ironía. Es el momento de I like, cars, whiskey and you. Es puramente americano. Yo detesto a Sparrow y nunca esperaría de Depp una interpretación tan sólida de nuevo. Parecía encantado con reformular a su histrión para los premios y para la taquilla, cuando no para sus dos facetas.

Cotillard se curra un acento americano también rarísimo. ¿Qué te parecieron los anacronismos? 'Bye, bye blackbird' la canta en la película Diana Krall, pero es una canción de los 30 para big-band, la modulación para solista no creo que fuera hasta diez o quince años más tarde como mínimo. Casi todas las canciones de Billie Holiday que suenan son posteiores, pero es un puntazo que Mann la ponga en la radio por hacerse el atmosférico y, diantres, porque la voz de Holiday es maravillosa y triste siempre.

Luego está la de Ten Milion Slaves, usada para el atraco. A mi me gustó. En cambio, el trabajo de Elliott Goldenthal era excesivamente deudor del Nino Rota del Padrino: me rompió con el tono de la película y le daba una épica que no veía en la narrativa de su autor. Un error, creo. Aunque Mann admita que su película favorita es 'El Padrino', se podría haber ahorrado ese manierismo: compartirá intenciones con Coppola, pero tienen estilos muy, muy distintos. Él, en el fondo, es un Jean-Pierre Mélville de Hollywood.

Heat, película que odio, es eso: un 'Círculo Rojo' para multisalas y con actores de prestigio. Aquí, creo, que consigue ser un Mélville a la altura, al fin (y en Collateral ya intentó vendernos a Tom Cruise como un sosias cuasi genuino de 'Le samourai) y esa huida inicial es admirable. No lo sé, hay escenas que me parecieron sublimes.

La parte del final, por ejemplo. Era un elemento metacinematográfico muy reflexivo. Era un personaje que, habiendo muerto su 'tiempo real', se dedicaba a prolongarse en el 'tiempo mitológico', consciente de su leyenda, de que ha entrado en una comisaría, ha preguntado por un partido de béisbol y no ha sido capturado. Es una leyenda y goza de esa conciencia. Ha perdido, claro, su tiempo real: su chica, sus opciones porque el sistema con sofisticados sistemas de extorsión y estafa le ha dado la espalda, por ser un 'enemigo público'. Todos esos momentos....me parecieron inteligentísimos, muy parecidos al final de la fascinante 'El asesinato de Jesse James pro el cobarde Robert Ford'.

Y no pasa nada por lo de Hancock, se nota la mano de Mann como productor, hace un cameo como hombre de negocios y Berg le agradece la confianza homenajeando el atraco de Heat. La última de Mann fue la insoportable Miami Vice, una especie de versión desapasionada de la serie de los ochenta que sirvió como formación al director de 'El Dilema' (una de sus mejores películas, by the way).