Culpabilidad a priori

NOTA: Este semestre voy a publicar una serie de artículos en el blog "Den Våldtäktsman", para un seminario de actualidad sobre Stieg Larsson, el éxito póstumo de sus novelas, y los temas subyacentes en ellas. Publicaré mis entradas a susodicho blog aquí en mi sitio personal, con el tag "Sadistiksvin". De todos modos, les recomiendo a todos mis lectores la visita del blog ya mencionado, puesto que se trata de un esfuerzo colectivo y podrán disfrutar allí de los posts de mis compañeros de seminario.

Si es usted un hombre, es culpable. Es culpable de ser un opresor, de perpetuar los valores de una sociedad patriarcal, de dar soporte y aceptación a los culpables de un holocausto encubierto. ¿Suena alarmista, terrible? Pues lean la prensa.

Cabe destacar que no pretendo justificar ningún tipo de violencia en este post, no sea que me arriesgue a ser apedreado por los bienpensantes -bienpensante, esa palabra que parece salida de las peores pesadillas de George Orwell-. Sin embargo, me resulta muy irritante toda la serie de prejuicios a nivel social que genera la violencia machista -porque las mujeres son obviamente incapaces de ser violentas-. Sin ir más lejos, recuerdo que una profesora de la facultad me usó como ejemplo en una de sus explicaciones sobre expectativas; dijo algo así como "Si ves a un chico rapado por la calle y vas sola, pues te cambias de acera, porque seguro que no se propone nada bueno". Antes que nada, servidor se rapa la cabeza porque el pelo le clarea por la azotea, y no porque sea un violento enloquecido. Segundo, estoy seguro de que nadie sería capaz de observar un comportamiento prejuicioso en esa frase.

Más allá de discutir los prejuicios -Chuck Palahniuk (les sonará de El Club de la Lucha)hizo que uno de sus personajes escribiera un relato sobre feministas bastante aclarador en materia de prejuicios, que se puede leer íntegro aquí (aunque en PDF)-, creo que estamos siendo víctimas de una alarma social al respecto de la violencia de género. Berger y Luckmann estarían contentísimos de constatar la veracidad de sus teorías.

La violencia de género se ha convertido en la guerra en África de los informativos de esta década. Es ese ítem que se emplea rutinariamente, ese problema de fondo que hay que cubrir, pero al que nadie dedica recursos. Con la diferencia que en este caso la alarma social nos lleva a desconfiar del vecino. ¿Gritos más allá del tabique? Llama a Pedro Piqueras. Como decían en Reflexiones de Repronto, "tu vecino es un psicópata, y los emigrantes son zombis". Gratos estos tiempos en los que por ser hombre eres culpable de antemano.

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