Cornamentas de alce

NOTA: Este semestre voy a publicar una serie de artículos en el blog "Den Våldtäktsman", para un seminario de actualidad sobre Stieg Larsson, el éxito póstumo de sus novelas, y los temas subyacentes en ellas. Publicaré mis entradas a susodicho blog aquí en mi sitio personal, con el tag "Sadistiksvin". De todos modos, les recomiendo a todos mis lectores la visita del blog ya mencionado, puesto que se trata de un esfuerzo colectivo y podrán disfrutar allí de los posts de mis compañeros de seminario.

El deporte en general siempre me ha parecido un fenómeno curioso. Hay diversos elementos asociados al deporte en nuestra sociedad, como valores de variada catadura -camaradería, espíritu de superación, o la famosa "deportividad"-, pero siempre he visto el deporte como violencia. Puede parecer una comparación exagerada, y más en la sociedad en la que vivimos, en la que parece ser que el deporte es una especie de olimpo al que aspiran todos, pero para mí el deporte no deja de ser violencia.

El deporte es, al fin y al cabo, un enfrentamiento. Esto es especialmente claro y aparente en los deportes de contacto, donde vemos rutinariamente agresiones que hacen que a uno se le pongan los pelos de punta (ya dicho de paso, me parece muy gracioso que la canción que acompaña a este vídeo sea The Beautiful People de Marylin Manson, visto el culto a la belleza que envuelve al fútbol de alto nivel):



Me dirán que no todos los deportes son de contacto, ni son tan salvajes como estos, pero al fin y al cabo, todas las competiciones deportivas tienen un elemento común: debe haber un perdedor. Se trate de fútbol, básquet, tenis, o cualquier otra demostración de habilidad, aquí hemos venido a ver quién es el mejor de los dos. ¿Acaso no es eso un enfrentamiento violento? No necesariamente a nivel físico, pero el perdedor va a salir con el rabo entre las piernas, y eso obviamente le va a herir a nivel personal. Así, el deporte es un enfrentamiento ritual entre dos (o más) bandos dónde se hace uso de la fuerza física de forma más o menos ritualizada. Dónde ustedes ven a 22 millonarios jugando a la pelota, yo veo esto:



Y es que no es otra cosa. En la naturaleza, los animales con atributos peligrosos -como cuernos, garras, etcétera- ritualizan sus enfrentamientos para poder pelearse -habitualmente en pos de la hembra- sin matarse el uno al otro, preservando así la especie. Se podría trazar un paralelo en la humanidad sin esforzarse demasiado, viendo el deporte como un enfrentamiento que sigue un ritual arbitrario para determinar quién es superior a la otra parte -y por qué no, quien consigue aparearse, porque claro, cuando eres un deportista millonario, la compañía femenina no suele ser un problema-.

Y la violencia no termina en el propio ejercicio del deporte, sino que se extiende a todo lo que lo envuelve. La violencia es así un rasgo fundamental de esta cultura del hincha, ese individuo que va al campo a gritar con la masa y ocasionalmente a coger entre varios de la misma manada a un individuo de una manada distinta para aclararle las ideas. Tristemente, esta violencia es algo aceptado, un elemento intrínseco. A nadie le sorprende. Es perfectamente normal sublimar tu agresividad a través de la rivalidad con otro equipo. Aunque claro, el hecho del enfrentamiento por suscribir unas opiniones u otras también es algo muy típico en nuestra sociedad... Somos una manada de alces pintados de colores esperando a encotrar a un rumiante distinto para aclararle las ideas.

btemplates

2 respuestas:

Isam dijo...

Situación : un punki te pide fuego
Acción : no se lo des, los heavies y los punks nunca han sido colegas. Al enemigo ni agua, si eres de los valientes,
mejor aun , quítale el cigarro / canuto de la boca y pisotéalo mientras gritas “METALLICA!!!!”

Denkara dijo...

y por eso yo prefiero ver carreras de coches o motos. Normalmente las ostias vienen dadas por la pataneria del propio piloto, excepto en contadas ocasionas...xD