Jaulas de cristal


NOTA: Este semestre voy a publicar una serie de artículos en el blog "Den Våldtäktsman", para un seminario de actualidad sobre Stieg Larsson, el éxito póstumo de sus novelas, y los temas subyacentes en ellas. Publicaré mis entradas a susodicho blog aquí en mi sitio personal, con el tag "Sadistiksvin". De todos modos, les recomiendo a todos mis lectores la visita del blog ya mencionado, puesto que se trata de un esfuerzo colectivo y podrán disfrutar allí de los posts de mis compañeros de seminario.

A propósito de la última sesión del seminario, nos preguntábamos, ¿Vamos hacia un futuro dónde el ciudadano es controlado? ¿Estamos construyendo una gran jaula de cristal para la sociedad?

Esta proposición lleva mis ideas por dos caminos bien distintos: uno, la referencia en la ficción -más allá de la saga Millennium- y otro, los trabajos de autores como Jeremy Bentham, que ideó el concepto del panóptico.

Bien, empezaré por la ficción, más que nada porque es el campo en el que me siento más cómodo.

La vigilancia -o el control- del ciudadano por parte de una entidad -o institución, o por los propios ciudadanos- es un elemento bastante habitual en el subgénero de la distopía. Encontramos ejemplos que van desde lo evidente, como lo visto en 1984 -se puede leer entera en el enlace, viva el dominio público canadiense- de Orwell, o en el Brave New World de Huxley; hasta lo sutil, como en Arrepiéntete Arlequín, dijo el Señor Tic Tac de Harlan Ellison.

Me dejo multitud de ejemplos en el tintero, que van desde el cómic, con títulos como V de Vendetta, hasta el cine con THX 1138, pero se hacen Ustedes una idea. Se diría que el temor a la pérdida de la privacidad es uno de los miedos primarios que se explotan en este tipo de ficción.

No obstante, lo inquietante de la deriva de la sociedad actual no es tan solo la vigilancia constante de la población, sino la voluntad de la misma de aceptar la vigilancia. Sea en pos de la universalización de algún servicio, o por el ubicuo miedo al delincuente o al terrorista -suena tópico, pero sin ir más lejos es uno de los motivos aportados por la administración para promover el registro de los propietarios de móviles prepago-, sea por el motivo que sea, no dudamos en prestar nuestros datos.

¿Suena tan descabellado entonces ese temor a la jaula de cristal?

Con lo que se ha llegado a comentar sobre la sobredosis informativa de la que es víctima la sociedad, no es de extrañar que ésta se preste a la supervisión, o que dependa de mecanismos de cohesión social -como la prensa, sin ir más lejos-.

Más que nunca, estamos ante un caso de construcción de social de la realidad, como postulaban Berger y Luckmann -me perdonarán por el enlace a la wikipedia, pero no encuentro el libro online- y sobretodo, en un escenario en que la sociedad acepta su vigilancia y control a través de la aceptación del gatekeeping visto en las teorías de Lewin.

Lo que me lleva, como comentábamos arriba, a las obras de Bentham, y al concepto del panóptico, o al del Contrato Social de Hobbes. Siempre según sus teorías, el hombre necesita de supervisión para mantener una sociedad estable. Sea de supervisión por parte de una autoridad, o según lo concreto propuesto por estos autores, de un acuerdo o supervisión por parte de los otros integrantes de la sociedad.

Vistas estas teorías, se diría que no tan sólo vamos hacia un futuro de jaulas de cristal, sino que además nos encanta pulir las paredes para que luzcan aún más transparentes. Pero claro, argumentarán algunos, la sociedad actual es -Gracias a Ford- celosa de su información privada.

Mi respuesta es un poco cortés "y una mierda".

Espero perdonen la salida de tono, pero no hay más que ver las cifras de redes como Facebook -no hay enlace. No tengo Facebook y abomino de él- para darse cuenta de que el ciudadano medio de a pie usa las facilidades tecnológicas de nuestro momento para publicar a lo ancho de la red sus glorias y sus penas.

¿Les suena a chiste la idea de una red social de este tipo, pero para tratar y compartir asuntos de seguridad nacional? Pues que no les suene eso ni a chiste, ni a conspiranoia, existe y lo impulsan la CIA y el FBI.

Lo dicho, no sólo nos estamos metiendo en la jaula sino que vamos con el bote de Cristasol en la mano y la sonrisa en los labios.

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1 respuestas:

Denkara dijo...

Para los cristales yo prefiero agua con un poco de Fairy... quita la grasa muy bien y los deja relucientes...xDD