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Retrorrotura


Se acaba de hacer público
el trailer de la película del Equipo A. ¿Liam Neeson como Hannibal? ¿En serio? Esto no va a funcionar.

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Año nuevo, crítica tardía


Por fin, mi crítica
de Avatar, recién escrita. Ya se sabe, nunca es tarde si la dicha es buena. ¡Salud y feliz año 2010 a todos!




AVATAR

Dirección: James Cameron. País: Estados Unidos. Año: 2009. Duración: 161 min. Género: Ciencia ficción. Interpretación: Sam Worthington (Jake Sully), Zoe Saldana (Neytiri), Sigourney Weaver (Dra. Grace Augustin), Stephen Lang (Coronel Miles Quaritch), Michelle Rodriguez (Trudy Chacón), Giovanni Ribisi (Parker Selfridge). Guión: James Cameron. Producción: Jon Landau y James Cameron. Música: James Horner. Fotografía: Mauro Fiore. Montaje: James Cameron, John Refoua y Stephen E. Rivkin. Dirección artística: Rick Carter y Robert Stromberg. Vestuario: Mayes C. Rubeo y Deborah Lynn Scott. Distribuidora: 20th Century Fox. Estreno en Estados Unidos: 16 Diciembre 2009. Estreno en España: 18 Diciembre 2009.


Lo más probable es que Avatar entre en la historia del cine como el punto en el que el 3D se confirmó como algo más que una quimera. Y es que el gancho tecnológico del film es probablemente lo único que tiene que ofrecer. Sin embargo, aunque sea lo único que ofrece, lo hace de tal manera que lo convierte en una experiencia más allá del puro entretenimiento cinematográfico, entrando en el terreno del puro asombro y la maravilla.

Resulta difícil reflejar la sensación que produce la tecnología empleada en Avatar, de la misma manera que quizás resultó difícil a los espectadores del Ten Commandments del 1923 de Cecil B. De Mille relatar los efectos especiales que vieron: la presentación de la película es impecable, con un 3D que lejos del aspecto troquelado que ofrecen otros filmes, hace de Avatar una experiencia casi tangible. Hay que destacar además que Cameron, demuestra de nuevo que aunque no sea un autor, con un estilo propio y característico, tiene mucho más oficio que otros directores contemporáneos.

Y es que la propia composición de planos refuerza el efecto de la tecnología 3D, empleando planos con poca profundidad de campo, en los que Cameron sitúa elementos desenfocados tanto delante como detrás del punto donde se enfoca la mirada del espectador, en unas composiciones complejas pero nunca recargadas. El espectador no deja de tener la sensación de que lo que contempla es un mundo real, donde todos los planos son corales puesto que incluso el escenario es un actor más. Hay también un uso de la cámara subjetiva en ciertas escenas que recuerda mucho a las escenas cámara en mano de la reciente Enemigos Públicos, reforzando en Avatar la inmersión del espectador como lo hacían en la película de Michael Mann.

Lo más loable de todo el conjunto es que estos recursos nunca resultan gratuitos, ni hacen un uso pornográfico del 3D, que se convierte más que en una novedad curiosa en un elemento constante de la película, enriqueciendo todos los planos y la suspensión de incredulidad del espectador, ya de por sí reforzada por el excelente -exhuberante, frondoso, vital- diseño del mundo de Pandora y sus habitantes.

El guión resulta manido y previsible, pero no deja de ser un vehículo para el lucimiento visual de la película. Se podría acusar a la película de tener un par de elipsis temporales absolutamente anticlimáticas, o de tomarse demasiado en serio a sí mismo, pero fijarse en estos aspectos sería descuidar lo fundamental del film: Cameron nos propone un viaje a otro mundo, pero sobretodo, una evolución tecnológica del cine, que además del propio espectáculo, se quiere reivindicar como una experiencia única que no se puede replicar en el hogar.