Más allá de la Niebla

NOTA: Mis artículos sobre videojuegos aparecerán dos días antes en el blog El Gran Bug, del que soy colaborador. No dejen de visitarlo para disfrutar de los artículos de mis compañeros de proyecto: Alvy Singer, Ryu_gon y Makanudoo.

Avanza entre las ruinas, apartando los escombros de una civilización olvidada con cada paso, ladrillos rotos de una piedra gris y porosa, restos astillados de puertas y barricadas podridas y derribadas largo tiempo atrás. Los únicos sonidos que le acompañan son el repiqueteo de la vaina de su espada contra su cadera, el quejido constante y apagado de los escombros que pisa y el distante murmullo de los truenos, que llegan de una tempestad perdida en los confines de un cielo gris y preñado de nubes, de una luz mortecina e informe que se debate por ser tan siquiera una sombra del amanecer de otros tiempos. La frialdad de la niebla se le pega a la piel, y con cada caricia de los jirones de bruma, la condensación se acumula en las junturas de la pesada armadura. El jubón acolchado de debajo de las placas está empapado, y entorpece su movimiento, arrebatándole el poco calor que le queda en el cuerpo. Con paso titubeante, pero inflexible, atisbando el camino por encima de su escudo, que sostiene con el brazo izquierdo en un acto entre el estoicismo y el desafío, deja atrás la serpenteante senda de rocas, y pisa la cima.

Lo que queda del templo se recorta contra la niebla, insinuándose más allá de un llano salpicado por montículos astillados de huesos humanos, pálidos y relucientes por el rocío acumulado. Se acerca lentamente, sopesando su espada en la mano derecha, apretando los dedos para desentumecerlos en torno a la empuñadura. Oye el rumor de los ladrillos que caen de las paredes del templo, como granos de arena en un reloj que marca inclemente la llegada del olvido. Andando con cautela, se acerca a uno de las pilas de huesos, de menos de medio metro de altura. Los huesos, colocados descuidadamente sobre una coraza de placas, están limpios, aunque algunos están rotos y vacíos. Los envuelven los restos de un jubón, deshecho por el tiempo y la humedad. El cráneo, desprovisto de su mandíbula inferior, corona la pila en un ángulo oblicuo contra el suelo, las órbitas oculares dirigidas hacia el cielo indiferente.

Entonces lo ve, la más tenue luz, un jirón de niebla que se detiene en las órbitas del cráneo, que se arremolina sobre sí mismo, movido por un viento ausente, el aliento de los muertos que se agita. la pequeña nube de niebla se detiene y brilla con un leve fulgor azulado, enfermizo. Demasiado tarde, la pesada bota de combate desciende sobre el cráneo, con un crujido satisfactorio, una y otra vez, con un vigor impensable hace unos segundos, hasta que el cráneo no es otra cosa que una masa irreconocible de astillas sobre la pila de huesos. El jirón de niebla del ojo del muerto se dispersa, deslizándose sobre los restos de un escudo y una espada olvidados en el suelo.

Vuelve a levantar su escudo, gira la espada en su mano derecha, comprobando su equilibrio. Se detiene tras dar un paso. Rodeándole, puede ver decenas de luces como la que acaba de extinguir. De los nichos en las paredes del templo, de entre los restos de madera, desde las pilas de huesos, desde debajo de los cascos de otros valientes de antaño, la mirada de los muertos se cierne sobre él. En el cielo retumba un trueno, y del portal del templo le llega un estremecimiento, un olor, a sangre y a tierra mojada, a la osadía de los vivos y el rencor inconsolable de los muertos.

La penumbra del interior del templo se agita, y con movimientos pesados se alza de él una figura abotargada, más alta que dos hombres subidos uno encima del otro, e igual de ancha. Una criatura vagamente humana, negra como la roca cubierta de musgo del templo, abotargada, una vaga parodia de un hombre, de vientre hinchado, piernas cortas y retorcidas y brazos largos y simiescos. Bajo la piel de la cabeza del ser se intuyen fragmentos de hueso, dispuestos formando una grotesca parodia de una calavera humana. Levanta su cara, reconociendo satisfecho la luz mortecina, y abre en silencio su boca, erizada de dientes negros y astillados. Los fuegos fatuos de los montículos de huesos se arremolinan en las cuencas de los ojos de la criatura, con un resplandor renovado, y sobre un blasfemo tercer ojo en medio de su frente. Avanza añadiendo el rumor sordo de sus pasos al retumbar del trueno de la tormenta, su mirada fija sobre la forma armada de un escudo y una espada en la llanura, hambriento, deseando sumar el alma del recién llegado a la luz de su cráneo.

El primer golpe de la criatura le rompe el escudo, lanzándole salvajemente al suelo, rechinando los dientes para contener el dolor del brazo, doblado en un ángulo imposible. Hincando la espada en el suelo y apoyándose en ella, se levanta dispuesto a esquivar los golpes de la criatura. El siguiente envite de sus negros brazos es esquivado diestramente, con un alarde de velocidad desesperada. Tomando la espada con rencor, con rabia, hiende de una estocada el vientre de la criatura, empujando la espada hasta que los gavilanes de la empuñadura tocan la negra piel de la cosa. Tira infructuosamente de la empuñadora, y lo último que ve es un agujero con los bordes erizados de púas negras y astilladas, con tres faros de una luz azulada encima, refulgentes con el vigor de un fuego aventado.

Después oscuridad, y un girón de niebla contra el cielo gris.

Le despierta voz de la Doncella de Negro. "Habéis vuelto, asesino de demonios. Tomad lo que queda de vuestra alma, y que vuestra fuerza cure al mundo."

La voz le arrastra, le dirige, y el caballero se levanta, bajo la mirada de la Dama, extrañamente bella, descalza sobre la piedra fría, con los ojos cubiertos por dos sellos de cera gris y envuelta en una mortaja. Se dirige, entero de cuerpo pero roto de nuevo, hacia la puerta del templo de la Dama, hacia el camino serpenteante. Desenvaina su espada y levanta su escudo, con determinación y fatalismo. A curar al mundo, más allá de la Niebla que lo envuelve todo.





Demon's Souls (PS3)

Desarrollado por From Software, distribuido por Atlus.

Rol, acción

Actualmente sólo disponible en Asia y Estados Unidos, lanzamiento en Europa por confirmar.

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3 respuestas:

Denkara dijo...

Creo que te podrias dedicar a esto, a escribir relatos de fantasia. Se te da bien! Quizas demasiada explicación y frases demasiado largas... o yo que no soy de letras y cuando veo muchas juntas me pierdo!
Igualmente, me ha gustado mucho el mini-relato del Demon Souls.

ElFanGris dijo...

Que grande.Me quito el sombrero ante ti, Ubeinn. Quizás debas hacer caso a Denkara y abrir un blog sobre relatos cortos para ir arrancando motores.
Por otra parte, tras leer este articulo, me gustaría poder jugar contigo a rol si le pones tanto talento a la interpretación como el demostrado aquí.

Ubeinn dijo...

¡Me alegro mucho de que te guste Fan! De la proposición del rol tomo nota, pero el problema es el mismo de siempre, el tiempo y el espacio. Cuando seamos seres de energía y pensamiento puro que trasciendan el contínuo espaciotemporal ya nos echaremos unas partiditas de Dungeons -como en el episodio de Futurama-.