Hormigón armado

Tekkonkinkreet

Dirección: Michael Arias. País: Japón. Año: 2006. Duración: 111 min. Género: Animación. Guión: Anthony Weintraub; basado en el manga del mismo título de Taiyo Matsumoto. Producción: Eichi Kamagata, Eiko Tanaka. Música: Plaid. Dirección de arte: Shinji Kimura. Montaje: Mutsumi Takemiya. Distribuidora: Sony Pictures. Estreno en Japón: 23 Diciembre 2006.

Tekkonkinkreet es, en su título, un homenaje a la infancia: se trata de una pronunciación incorrecta, infantil, del término japonés para el hormigón armado, "tekkin kônkurit". Y aunque sus temas van más allá de la veneración de la infancia -tan presente en la obra de otros directores como Miyazaki-, la infancia tanto en la edad de los protagonistas como en su relación con el ambiente que los rodea, es una de las características que más salta a la vista de la película.


Este homenaje lo lleva a cabo un director inusual en el panorama del anime japonés, Michael Arias. Arias, como es de deducir por su nombre, no es nativo de Japón, pero es un profesional curtido: cuenta con una extensa carrera como animador y técnico de efectos especiales. Su salto a la animación se dio con un proyecto tan atípico como The Animatrix, que también le supuso un contacto directo con equipos de animación japoneses. Y dentro de Animatrix, vale la pena fijarse especialmente en uno de los cortos, Beyond:




Cuanto menos, en este vídeo del corto producido per el Studio 4º C, que más tarde también produciría  Tekkonkinkreet, se pueden ver muchos de los elementos que marcarían la película que nos ocupa: la estética de los edificios de la era Showa, la animación dinámica y casi esbozada sobre fondos estáticos con gran detalle, y el sentido de la maravilla de los niños jugando en las calles. Otros de los elementos que marcarían la película, además del manga en que se basa -obviamente- sería el momento en que el director lo leyó. Según el propio Arias:

"Era un momento extraño en Japón: justo después del terremoto de Kobe y durante los ataques con gas sarín de la secta Aum. Helicópteros sobrevolando la ciudad, policía en las calles, yakuzas matando a miembros de la secta en la televisión. Realmente extraño. Pedí a un buen amigo que me recomendara lectura, y me dio los volúmenes de Tekkonkinkreet, que acababa de salir. Me enganché. Desde la primera ilustración de Blanco y Negro observando la ciudad. Era tan real, era tan paralelo a nuestro vecindario, con el ruido de los helicópteros, unos días casi preapocalípticos... Me hizo llorar, que es algo que nunca me había ocurrido con un manga."



Todo esto se funde en un relato sobre la madurez, sobre el paso del tiempo, y en cierta medida, sobre la espiritualidad humana. Grandes temas, que a priori pueden parecer demasiado elevados, pero que Arias soluciona con maestría en su película, aunque en algunos puntos se desdibuje la trama en favor de la exageración más propia del shonen.


La película dibuja antes que nada un escenario, Treasure Town, que es fácil ver como la ciudad ideal para sus habitantes: llena de vida, mezcla de culturas, pero a la vez apiñada y ligeramente decadente, una versión luminosa y pletórica de las metrópolis de películas como Blade Runner. No hay ni un solo espacio vacío en una ciudad que es reflejo de todo lo que ha venido antes de ella. Esta ciudad, y sus connotaciones, serán determinantes para la trama de la película, en sus dos líneas argumentales más claras. 

Tekkonkinkreet dispone de un elenco de personajes extenso, pero sus dos líneas argumentales más importantes vienen definidas por tres personajes: Blanco y Negro, huérfanos que viven de los pequeños robos en las calles de la ciudad, y Kimura, un aprendiz de yakuza que está a punto de ver su vida trastocada por el cambio de la ciudad y el embarazo de su novia.


Blanco y Negro, la primera pareja protagonista del film, son dos huérfanos con carácteres totalmente opuestos: Blanco es aniñado e inocente, mientras que Negro es más cínico y violento, realista, incluso se llega a decir de él que "ha perdido la fe en la humanidad" y que Blanco es lo único que lo mantiene cuerdo. Este dúo permite también darle otra lectura más a la película: la relación de Negro -pragmático, enfrentado a privaciones y luchando constantemente por la supervivencia- con Blanco -infantil, distante, irracional a veces, pero a la vez fundamentalmente sabio y feliz- traza un paralelo muy claro a la relación entre la humanidad y lo divino; una relación difícil y llena de paradojas.


Esta metáfora se ve reforzada por varios elementos de la película, desde el encuentro y el cuidado de una semilla de manzano por parte de Blanco, al propio discurso del personaje, que es un ejemplo perfecto del tópico narrativo del loco iluminado -visto en otras partes, como por ejemplo en Cube- . A la vez, Blanco cuenta con su propio profeta, un veterano de guerra indigente que media entre él y Negro cuando se distancian en su relación. No es baladí la mención a la Casandra del mito griego en uno de los diálogos sostenidos entre Negro y este personaje.

El otro eje temático de la película, el paso del tiempo, el paso de la adolescencia a la madurez, se ve encarnado en Kimura, un yakuza aspirante, atrapado entre las viejas costumbres de la yakuza, reflejadas en Nezumi -"rata" en japonés-, su mentor y profeta particular, y los nuevos usos de la mafia japonesa y del mundo, que se cristalizan en un personaje llamado significativamente Hebi, "serpiente". Kimura además se verá forzado a dar un paso adelante en su vida cuando se entere que su novia está embarazada y que va a ser padre.


La primera mitad de la película establece estos dos ejes temáticos, con las andanzas de los tres protagonistas y la explicación de la historia de Treasure Town, que se convierte a través del trabajo de los fondistas del Studio Ghibli -en una colaboración que se deja notar- en otro más de los personajes de la cinta, que se puede mostrar amenazador o calmado, pero siempre bello, que se compara a la Babel bíblica:


El segundo acto, la entrada del conflicto, se ve forzada por la aparición del ya antes mencionado Hebi, que pretende recalificar gran parte de Treasure Town para enriquecerse construyendo un parque de atracciones. Este personaje propone el conflicto para los tres personajes principales de la película: necesita de la eliminación de Blanco y Negro, a los que amenazará directamente, quiere acabar con el modus operandi tradicional de la yakuza, que apartará a Kimura y Nezumi de su cúpula, y pretende pervertir el propio sentido de Treasure Town convirtiéndolo en un parque de atracciones, espectacular y lleno de luz, pero planificado y vacio de toda espontaneidad, una versión edulcorada de este Edén.


Este conflicto se irá extendiendo, hasta ser inevitable para todas las partes, forzando el enfrentamiento en un tercer acto apoteósico, en el que la animación del Studio 4º C se convierte en algo más experimental, atreviéndose con las acuarelas, jugando con trazos de inspiración infantil, y desdibujándose como la mente de los personajes al replantearse su modo de vida, su relación con Dios.


Con todo, Tekkonkinkreet es una película de animación con una estética original, atípica, que combina en su diversidad de estilos y referencias el alma de una ciudad en constante cambio, y la vida de unos personajes atrapados en este ciclo. Desde el guión, hasta la música, pasando por la expresividad y el dinamismo de la animación, es probablemente uno de los productos más interesantes en el campo de la animación japonesa, más allá del ya canonizado Miyazaki. Dos horas de fondo y forma, en una película que puede ser tan profunda como desee el espectador, un purgatorio colorista y abigarrado.


Dios es un niño de once años y el Raval es el Jardín del Edén.

btemplates

6 respuestas:

Denkara dijo...

Pos habrá que verla, no??

Isam dijo...

Ya la he bajado, intentaré verla este fin de semana y comentamos, pues tu artículo no ha hecho más que exponenciar mi deseo de disfrutar de la película.

Ubeinn dijo...

Hombre, si os apetece, siempre se puede montar un visionado en casa.

Isam dijo...

La tienes con subtítulos en castellano? Si es así Montse seguro que se apunta.

Ubeinn dijo...

Desafortunadamente los subtítulos solo los he encontrado en inglés...

Denkara dijo...

Visionado!! Visionado!! Visionado!!
(aunque sea con sustitulos en inglés... venga va....)