Como se puede comprobar por el título de este
post y por el trailer que lo acompaña, no se me da demasiado bien hacerme el misterioso. Y si no que se lo pregunten a las chicas que han salido conmigo. En fin, centrémonos. Ayer fui a ver
El Laberinto del Fauno de Guillermo del Toro, con una mente abierta y sin prejuicios... (por cierto, no pretendo
spoilearle la película a nadie, pero hablar de una película sin
spoilearla es tan complicado y laborioso como hablar del agua sin decir que moja, o sea que estáis avisados)
Versión corta: es una buena película, aunque renquea por algunos sitios.
Versión larga: El laberinto es quizás el símbolo por excelencia de la mente humana . Es algo complicado, retorcido, lleno de recovecos desconocidos, oscuro, y que encierra verdades y mentiras que quizás ni tan siquiera se sabía que estaban allí... hasta que alguien se dio de bruces con ellas. La película que nos ocupa hace honor al laberinto de su título, y es una mirada dentro del laberinto de la mente, concretamente de la mente infantil y su manera de enfrentarse a su entorno.
Hasta aquí todo bien, pero ahora viene cuando lo que hay en el centro del laberinto te devuelve la mirada y pegas un respingo.
El laberinto del fauno es un cuento de hadas, pero no por eso tiene que ser bonita. La película tiene un diseño de producción impecable (y la estética de las ruinas y las criaturas de la película le recordará a más de uno a la versión de Del Toro de Hellboy o las viñetas de Mike Mignola), pero eso no significa que sea bonita. Sólo hay una manera de ser perfecto, pero para ser creativo de verdad uno tiene que ser imperfecto y a veces acariciar lo grotesco.
En este laberinto hay sangre, los bosques están podridos, las noches son frías y siempre llueve... pero eso no le resta magia al conjunto, que tiene un ligero toque de
irrealidad que resulta muy adecuado. La contraposición de sonidos y colores entre el molino donde se acuartelan los fascistas y los ambientes del bosque donde andan las hadas está conseguida y los dos ambientes son fácilmente identificables por el espectador. No a todos les gustará la ambientación de la película, pero está bien conseguida.
Por otra parte, la compenetración entre las dos tramas de la película (la confrontación entre maquis y fascistas y toda la trama faérica) es algo irregular, y hay partes del metraje en que se pierde un poco. Es más, en la parte central del relato quizás se pierde mucho de vista la parte mágica de la película durante unos buenos veinte o veinticinco minutos, y se echan muy en falta las apariciones del fauno y sus allegados. Quizás la versión en DVD nos regale alguna escena en este tramo, la película exhibida en cines no es excesivamente larga, dura una hora y media -Santa
IMDB que está en internet confirma que son 112 minutos-.
Los actores están impecables en sus personajes -bueno, Ariadna Gil aquí no construye un papel la mitad de bueno que el de Alatriste, pero su personaje tampoco da para mucho- en la mayoría de los casos, pero estos personajes son algo carentes de vida. Los personajes caen en lugares comunes o no se desarrollan tanto como sería necesario.
Así, tenemos un capitán del ejército de Franco que es poco menos que un monstruo, que se intuye que tuvo una relación problemática con su padre... del que no sabemos nada porque esta parte no se elabora prácticamente nada. También tenemos a una viuda desengañada de la vida y de su magia... que no sabemos como se volvió así porque la mitad de la película la pasa sedada. En esta línea tenemos al doctor de pueblo que es bueno, liberal, y un hombre razonable... como todos los miembros de su profesión en las películas ambientadas en la posguerra civil. Para acabar de aliñar el conjunto, tenemos a una protagonista que claro, es comprensible que resulte reservada con los adultos que la rodean, pero sólo actúa en las escenas en que está con las hadas...
Resumiendo, no son los peores seis euros con treinta que he gastado en el cine (ese lugarcito especial en mi corazón se lo guardo a Spawn, que es el bodrio más infame que he tenido el infortunio de tragarme en pantalla grande), pero Guillermo del Toro no se va a ganar el Oscar... ni falta que le hace, sus fans ya saben quienes son... y a los que no son sus fans les provoca sentimientos encontrados ;)